El WhatsApp se queda en visto
A las ocho de la noche estás en la parrilla, no en el celular. El cliente que no recibe respuesta en cinco minutos pide en otro lado, y ni cuenta te das de que existió.
En producción en San Luis Potosí desde agosto de 2026
Un agente contesta, toma el pedido y lo manda impreso a cocina. Sin comisión, en paralelo a tus apps.
A las ocho de la noche estás en la parrilla, no en el celular. El cliente que no recibe respuesta en cinco minutos pide en otro lado, y ni cuenta te das de que existió.
Lo que se acordó en el chat no siempre es lo que llega a la cocina. Se cambia la salsa, se pierde el “sin cebolla”, se rehace el plato y se atrasa el turno completo.
Sin distancia real cobras lo mismo a ocho cuadras que a cinco kilómetros. En el viaje largo regalas margen. En el corto espantas al cliente que estaba a la vuelta.
Los agregadores te traen clientes que no te conocían y te cobran entre 18% y 30% por hacerlo. meromero no pelea por esa demanda. Se queda con la otra: la que ya te llega directo a tu WhatsApp, donde la comisión es 0% y hoy se te está cayendo por no alcanzar a contestar.
Lo que hacen las apps de delivery
Lo que hace meromero
Los dos canales suman. Ninguno apaga al otro.
El cliente escribe a tu número de siempre. El agente contesta, arma el pedido y resuelve las dudas del menú.
Precios, horarios, promociones y disponibilidad los decide tu sistema, nunca el agente que conversa. Si algo no cuadra, no se confirma.
La comanda sale impresa en la cocina y aparece en el tablero. Lo que se acordó es lo que se cocina.
Los pedidos cercanos se juntan para que un repartidor cubra varios en un solo viaje, con el envío ya cotizado.
Mientras se acumulan los pedidos del turno, meromero los agrupa por cercanía real y arma la ruta. El envío se cotiza por distancia con una fórmula calibrada contra tus propios pedidos, no con un estimado genérico. Y al cerrar el turno, cada repartidor tiene su corte de caja hecho.
De los sistemas parecidos que revisamos, ninguno agrupa ni arma la ruta. Ahí el agente toma el pedido y ahí se acaba. El reparto, que es donde de verdad se te va el margen, sigue resolviéndose a ojo.
Zona norte, 4 pedidos, 1 viaje. Zona sur, 2 pedidos, 1 viaje.
El turno completo en pantalla. Lo que acaba de entrar, lo que está en la parrilla y lo que ya salió, sin que nadie grite el pedido dos veces.
Si la impresora se desconecta, el pedido no se pierde. Se queda formado y sale completo en cuanto vuelve.
Las pantallas de operación siguen mostrando el turno aunque se caiga la conexión. Nadie se queda ciego a media noche.
Al cerrar el turno sabes qué entregó cada quien y cuánto trae en la bolsa. Sin cuadrar cuentas de memoria.
1,000+
No es una propuesta ni un “te lo armamos cuando firmes”. Es un sistema que ya despacha pedidos reales todos los días de servicio.
meromero opera ahí desde agosto de 2026, tomando pedidos reales todos los días de servicio. No es un piloto ni una demo montada para la junta: es el sistema con el que despachan el turno, con su impresora, su tablero y sus repartidores.
No es crecimiento de ventas. Es la comisión que hoy pagas por pedidos que ya eran tuyos. Mueve tus números.
Margen recuperado
$14,550
Estimación con tus propios números, sobre un costo medio de $3,000 al mes. No incluye el reparto, que ya pagas hoy de todos modos.
$2,000 a $4,000 al mes según tu volumen de pedidos. Renta fija, en pesos, sin contrato forzoso.
Sin comisión por pedido, sin porcentaje sobre ventas y sin cargo por cliente nuevo. Lo que ves en esta página es todo lo que incluye la renta.
Para la otra mitad de tu domicilio. Uber Eats te trae clientes nuevos y te cobra entre 18% y 30% por traértelos, y eso está bien: es su trabajo.
Pero los que ya te conocen y te escriben directo al WhatsApp no necesitan intermediario. Ahí la comisión es cero, y hoy los estás perdiendo por no alcanzar a contestar en hora pico. meromero cubre ese canal. Los dos conviven sin estorbarse.
No. meromero no toca tus cuentas de agregadores ni te pide exclusividad de nada. Corre en paralelo, en tu propio número de WhatsApp, con tu menú y tus reglas.
Si se cae el internet, el tablero de cocina sigue mostrando el turno que ya tiene en pantalla, así que nadie se queda a ciegas a media noche. Los tickets que no alcanzaron a imprimirse se quedan formados en cola y salen completos en cuanto vuelve la conexión.
Si se va la luz es otra cosa, y no te vamos a decir lo contrario: sin corriente no hay pantalla ni impresora. Lo que no pasa es que se pierda un pedido. Lo que entró, entró, y sale impreso en cuanto vuelve la luz.
No puede. El modelo redacta la conversación y nada más. Los precios, horarios, promociones y disponibilidad los resuelve el servidor con las reglas de tu negocio. Si una regla no se cumple, el pedido simplemente no se confirma.
Necesitas una impresora de tickets y una pantalla para la cocina. Si ya las tienes, se conectan. Si no, te decimos exactamente cuál comprar antes de que gastes.
Sirve para tomar el pedido y mandarlo a cocina, sí. Pero el agrupamiento por zona, el cobro por distancia y el corte de caja están hechos para reparto propio.
Si repartes solo por agregador, vas a aprovechar la mitad del sistema. Preferimos decírtelo antes que cobrártelo.
Escríbenos por WhatsApp y en la misma conversación te decimos si esto te sirve. Si no te sirve, también te lo decimos ahí mismo.